COMPARTIENDO RECUERDOS...

Como el venero

Recibe el don del cielo, y nunca pidas
nada a los hombres, pero da si puedes;
da sonriendo y con amor; no midas
jamás la magnitud de tus mercedes.
Nada te debe aquel a quien le diste;
por eso, tú, su gratitud esquiva.
El fue quien te hizo bien, ya que pudiste
ejercer la mejor prerrogativa
que es el dar, y que a pocos Dios depara.
Da, pues, como el venero cristalino,
que siempre brinda más, del agua clara,
que le pide el sediento peregrino.
Amado Nervo

martes, 26 de julio de 2011

Dos enfoques opuestos

Si al surco te inclinas, jardinera, y
buscas el sentido profundo de las
cosas, no digas que las rosas se
afean con espinas sino que las
espinas se embellecen con las rosas

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